miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lautten Compagney - Timeless (2010)



Barroco y música minimalista. Dos corrientes separadas por varios siglos pero cuyos puntos en común son más acusados que los que cualquiera de ellas puede tener con el resto de estilos musicales que surgieron en el largo intervalo que transcurre entre ambas. Al menos eso es lo que opinan muchos compositores y musicólogos actuales así como también un creciente número de intérpretes que combinan obras de ambos periodos en sus conciertos y grabaciones cada vez con mayor frecuencia.

Hoy en día hay ya un buen número de discos en los que se incluyen obras seleccionadas específicamente de ambos periodos pero uno de los primeros que conocimos en el que se atrevían a proponer esa mezcla es la grabación que traemos hoy aquí. Los intérpretes son los integrantes de Lautten Compagney, algo así como “la compañía ruidosa”, definición que nos recuerda forzosamente a la Campiello Band que dio origen a la Michael Nyman Band y que nació con la vocación de interpretar música antigua y barroca al mayor volumen posible sin utilizar amplificación.

Lautten Compagney se fundó en 1984 bajo los auspicios de dos intépretes de laud: Hans-Werner Apel y Wolfgang Katschner y ha crecido hasta nuestros días en que agrupa regularmente a más de veinte músicos. Desde el primer momento se centraron en el repertorio barroco (también en el antiguo) para especializarse después en las óperas de Händel. Tras varias grabaciones más o menos convencionales para una formación de sus características decidieron en 2008 grabar un disco rompedor en el que combinaban la música del compositor italiano del S.XVII con la de Philip Glass. En las notas del disco, el musicólogo Babette Hesse explica las conexiones entre ambos partiendo de dos obras de Glass. La primera, la esquemática “1+1” en la que el intérprete golpea con sus nudillos una mesa siguiendo una serie de instrucciones rítmicas y la segunda, la transcripción que el compositor norteamericano hizo de varias piezas de Ravi Shankar para la banda sonora de “Chappaqua”. Cuando Glass se enfrentó al reto de hacer legible la música hindú para los intérpretes occidentales se encontró con una gran dificultad relacionada con el ritmo característico de la música clásica de la India, completamente diferente desde un punto de vista conceptual al utilizado en la notación europea. El compositor norteamericano sólo encontró cómo solucionar el problema cuando decidió eliminar las barras que marcan los compases consiguiendo así darle todo el sentido a la transcripción. Lo mismo ocurre con las partituras de Merula. En las ediciones originales no había separación alguna en compases lo que daba al intérprete una libertad casi total a la hora de tocar esa música.

Tanto en la música india como en la del S.XVII europeo la notación no era tan estricta como fue más tarde lo que daba al intérprete un grado de independencia y una capacidad de decisión que no se ha repetido hasta épocas bien recientes con el jazz y con las obras de autores como Cage o como los primeros minimalistas y ese es el punto común y el territorio que exploran los miembros de Lautten Compagney en este “Timeless”.

El disco alterna composiciones de Philip Glass y Tarquinio Merula, a veces agrupadas en bloques con varias piezas de cada uno de ellos juntas. La selección es muy amplia e incluye las siguientes obras:

Una de las formaciones de Lautten Compagney


PHILIP GLASS:

“The Windcatcher” - En 1992, Glass escribió tres piezas para piano y flauta con la intención de que acompañasen a un cortometraje titulado “Love Divided By”. Finalmente el proyecto quedó apartado y las composiciones fueron recuperadas por Nico Muhly años más tarde en una transcripción para sexteto de saxophones que fue renombrada como “The Windcatcher”. En el disco podemos oir la primera y la tercera parte. La que abre el trabajo es suena en una preciosa versión en la que los instrumentos habituales de Lautten Compagney suenan reforzados por otros más modernos como la marimba y el saxofón. La que lo cierra tiene una instrumentación similar con el violín como instrumento solista.




“Melodies for Saxophone” -  No.10” - En 1995 Glass escribió una serie de piezas de música incidental para una adaptación teatral de “Prisoner of Love” de Jean Genet. Se trataba de trece composiciones para saxofón solo de las que en este disco aparecerán tres. En el disco escuchamos la quinta, la décima y la decimosegunda de la colección. La primera en sonar es la nº10, una melodía muy inspirada de ciertos tintes barrocos que justifican plenamente su presencia aquí. Más adelante escuchamos la 12ª, mucho más jazzística que la anterior aunque partiendo de un inicio inequívocamente minimalista. La última es la nº5, una de las piezas más extrañas de toda la colección en la que el saxofón parece imitar el trino de algún ave durante algo más de un minuto.

Un clásico del repertorio “glassiano” como es “Glassworks” aparece representado en el disco por dos cortes. El primero, “Façades”, que aquí suena en una versión muy diferente a las que solemos escuchar, especialmente en cuanto a la sección de cuerda que hace el bajo continuo. Tampoco la marimba suele aparecer en esta pieza pero aquí encaja a la perfección. Más sorprendente es la versión de “Opening” cuya primera parte aparece interpretada exclusivamente con percusiones que elaboran un ritmo muy complejo del que emerje, poco a poco, el tema central. Éste es interpretado con xilófono en lugar del piano original pero el resultado es igualmente bueno. De hecho, la sonoridad es muy parecida a la conseguida por los miembros del grupo brasileño Uakti en sus versiones de Glass que comentamos aquí tiempo atrás. En la segunda parte del tema nos encontramos ya con una versión más cercana a la que todos conocíamos, con las cuerdas ocupando un papel principal.

La banda sonora de la película “Powaqqatsi” aparece representada por “Video Dream”, una composición extraordinaria que va desplegandose poco a poco a partir de un tema muy simple de saxofón. A partir de él surgen dos temas, uno para vientos y otro para xilófono que terminan formando un conjunto realmente bello.

TARQUINIO MERULA:

El compositor italiano aparece representado por un buen número de composiciones de distinta procedencia. Así, de su primer libro de canciones aparecen aquí “La Lusignola” o “La Loda”. De su Op.12, “Canzoni overo Sonate concertate per chiesa e camera”, escuchamos “Ballo detto Polliccio”. Junto a estas, tenemos danzas como su “Alemana”, madrigales como “La mia Filli è fugace” o su “Sonata Cromática”. También piezas sueltas como “Che nove arti son queste”, Sentirete” o “Su la cetra amorosa” y otras composiciones en las que los instrumentos modernos aparecen acompañando a los antiguos, especialmente el vibráfono, la marimba y los saxofones como ocurre en “Capriccio” o “Folle è ben”.




El experimento puede resultar chocante a priori pero lo cierto es que termina funcionando muy biensi bien es cierto que hay piezas entre las seleccionadas del repertorio de Philip Glass en las que no se hace tan sencillo encontrar relaciones con el barroco. En ese sentido creemos que el músico tiene ejemplos más reveladores que no aparecen aquí. Mención aparte merece la elección de Merula como contrapunto ya que se trata de un autor que no se encuentra entre los más conocidos de su época pese a que en los últimos tiempos su obra parece haber empezado a llamar la atención de intérpretes del mayor renombre como es el caso de Jordi Savall.


 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Steve Reich - Duet (2016)



Estonia no sólo ha sido la cuna de algunos de los compositores más interesantes del último siglo como Arvo Pärt, Eduard Tubin o Erkki-Sven Tüür. También ha sido el lugar de nacimiento de los integrantes de una imponente saga de directores de orquesta de renombre internacional iniciada por Neeme Järvi y continuada por sus hijos Paavo primero y Kristjan después.

Neeme y Paavo se han centrado en un repertorio relativamente moderno dentro del ámbito de la música clásica con especial predilección por los compositores de su área geográfica, es decir, autores rusos, estonios y finlandeses principalmente. Son abundantes en su discografía las grabaciones de Arvo Pärt, principal motivo por el que les conocimos en el blog. En el caso de Paavo, además, sus trabajos sobre la obra de Tüür nos parecen particularmente interesantes.

Queremos hablar hoy, sin embargo, del menor de los hermanos: Kristjan. Neeme Järvi se trasladó a a los Estados unidos cuando el pequeño tenía apenas 7 años por lo que es lógico pensar que su inmersión en la cultura americana a una edad tan temprana tuvo mucho que ver en el enfoque ligeramente diferente que le ha dado a su repertorio como director de orquesta en relación al de sus parientes. Sin perder de vista a alguno de los autores imprescindibles como Tchaikovski, Beethoven o Richard Strauss, Kristjan ha mostrado un gran interés por los compositores norteamericanos, desde Elliott Carter o Leonard Bernstein a los minimalistas como John Adams o, más recientemente, Philip Glass.

Nos hemos fijado hoy en una de sus grabaciones más recientes publicada por Sony Classical en 2016 en la que Kristjan Järvi nos ofrece su visión sobre la música de otro de los grandes autores de nuestro tiempo: Steve Reich. El trabajo ocupa dos discos claramente diferenciados. En el primero encontramos tres obras de momentos muy diferentes de la carrera del músico (1971, 1987 y 1993) mientras que en el segundo podemos escuchar otras dos piezas más modernas (de 2004 y 2006) pero interpretadas por primera vez por una orquesta completa, en este caso, la MDR Leipzig Radio Symphony Orchestra and Choir.

Kristjan Järvi


El programa se abre con “Duet”, escrita en 1993 y dedicada a Yehudi Menuhin, uno de los más grandes violinistas del siglo pasado. La obra de Reich es una pieza para dos violines y orquesta de cuerdas. En ella podemos disfrutar de una versión desacostumbradamente lírica del compositor, que se revela en un tema central luminoso cuyo desarrollo no hace sino incidir en ese aspecto. Una verdadera joya en la producción de Reich cuyo único defecto es su escasa duración. Como todas las piezas incluidas en este primer CD, “Duet” se grabó en vivo durante dos conciertos que tuvieron lugar en Leipzig en 2014.




Continúa con “Clapping Music” (1971), una de las primeras composiciones de Reich que consiste en trece compases interpretados por dos músicos que participan en la ejecución dando palmas. Cada uno de los compases se repite en 12 ocasiones y en cada repetición el patrón rítmico de uno de los ejecutantes se va separando del de su compañero creando el típico efecto de “fase” que definía parte de la música de Reich en sus primeros años. La interpretación aquí corre por cuenta del propio Reich acompañado de Kristjan Järvi.

Cierra el primero de los dos discos “The Four Sections”, obra de la que también hablamos en el blog en su momento. El título alude, no sólo a las cuatro partes en las que se divide la pieza sino a cada una de las secciones de la orquesta: cuerdas, maderas, metales y percusión.

En el segundo volumen del trabajo podemos escuchar, como indicábamos antes, dos obras cuya versión original no estaba pensada para su ejecución con una orquesta completa por lo que podemos considerarlas (así lo hacen en las notas del disco) como sendos estrenos. Las grabaciones proceden de los ensayos generales previos a la “premiere” de ambas versiones.

“Daniel Variations” (2006) es una obra muy compleja en la que Reich mezcla textos procedentes de situaciones muy distantes en el tiempo y el espacio, algo que ya hizo en su “Different Trains”, por poner un ejemplo. “Daniel” se refiere igualmente al “Libro de Daniel” del Antiguo Testamento y al periodista Daniel Pearl, secuestrado y ejecutado en Pakistan por un grupo yihadista en 2002. La primera parte de la obra toma su inspiración en un pasaje en el que el Rey Nabucodonosor II le pide consejo al profeta Daniel sobre un sueño muy inquietante en el que el monarca vio la caída de su reino. La música de Reich es muy poderosa con el piano jugando un papel muy destacado, algo no del todo común en la obra del músico norteamericano. El coro y la orquesta, con mención destacada a las percusiones (marimbas y vibráfonos) son mucho más reconocibles en una composición que tiene puntos en común con “Tehilim” o con “The Desert Music”. En la segunda parte saltamos al pasado más reciente para encontrarnos con el comienzo del vídeo en el que se contempla el degollamiento de Pearl, que comienza con éste diciendo a cámara: “my name is Daniel Pearl”. Esas cinco palabras son el material que Reich utiliza en su composición cuyo inicio está marcado por la veloz intervención de los violines que dominan toda la pieza que, al margen de eso, funciona como una prolongación de la anterior. En el tercer movimiento volvemos al profeta David hablando con Nabucodonosor y profetizando su caída a menos que reconozca la autoridad superior de Dios, momento en que volvería a reinar. Los temas recuerdan al movimiento inicial como los del último lo hacen al segundo. Durante la preparación de la obra, Reich conversó en muchas ocasiones con Tom Jennings, amigo de Daniel Pearl. Éste le contó una anécdota que surgió cuando le preguntó al reportero si creía en la vida después de la muerte. Pearl respondió que “no tenía respuestas, sólo preguntas, pero que esperaba que a Gabriel le gustase su música”. Jennings no supo bien del origen de la referencia al arcángel que debía tocar la trompeta para despertar a las almas dormidas en el día del Juicio Final hasta que, tras el fallecimiento de Daniel, se encontró un día repasando la colección de discos del periodista. En ella encontró un viejo vinilo del violinista de jazz Stuff Smith en el que aparecía la canción “I Hope Gabriel Likes My Music”, escrita años antes por Dave Franklin. A Reich le gustó la historia y decidió titular el último movimiento de las variaciones “I Sure Hope Daniel Likes My Music When the Day is Done” en referencia a la anécdota relatada por Jennings.

En 2004, Reich escribio “You Are (variations)” dividida en cuatro partes, cada una de las cuales tenía su origen en un aforismo. El primero de ellos, atribuido al Rabino Najman de Breslav decía: “estás allí donde estén tus pensamientos”. El segundo, procede del Salmo XVI: “A Jehová he puesto siempre delante de mí”. La tercera frase procede de las “Investigaciones filosóficas de Ludwig Wittgenstein: “Las explicaciones tienen un fin en algún lugar”. Por último encontramos una cita del Talmud: “Habla poco, haz mucho”. La música de “You Are” es similar en su enfoque a la de las “Daniel Variations” y, por tanto, a la de anteriores obras orquestales de Reich. La característica importancia del ritmo, especialmente relevante en las marimbas y el piano está presentes sin disimulo alguno lo que nos impide calificar la obra como de tremendamente original aunque el marchamo de calidad de Reich siempre está ahí.

Steve Reich está considerado ya como uno de los compositores más importantes de nuestro tiempo por lo que cualquier comentario que podamos hacer aquí en sentido laudatorio, no aportaría demasiado a nuestros lectores. Nuestra admiración por su obra y los temas que toca es grande y por ello no dejamos de recomendar su escucha como hemos hecho siempre.


 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Meredith Monk - On Behalf of Nature (2016)



La ecología ha sido una fuente de inspiración para muchos artistas de todas las tendencias. Esto ha sido más evidente en determinadas corrientes ligadas a una cierta espiritualidad relacionada en muchos casos con creencias de origen oriental. En el caso de Meredith Monk, no estamos ante una persona que haya hecho de sus creencias una seña de identidad paralela a su música como sí lo han hecho otros artistas. Además su confesión es judía lo que no impide que entre sus lecturas habituales se encuentren textos de toda procedencia incluyendo obras de autores budistas como es el caso de la que inspira este disco.

El título del disco está inspirado directamente en el ensayo “Writers And the War Against Nature” del poeta “beat” Gary Snyder, ganador del premio Pulitzer y activista ecologista desde hace muchos años. En esa obra, el autor defiende que el papel del artista debe ser el del “portavoz” de la naturaleza reivindicando su cuidado y condenando las agresiones del hombre hacia ella por todos los medios de expresión que le permita su arte: danzando si uno es un bailarín o mediante la música si uno es cantante.

Así pues, Meredith intentó componer una obra para hablar en nombre de la naturaleza, que es lo que significa su título: “On Behalf of Nature”. Sin embargo esta tarea fue mucho más complicada de lo esperado. Pese a ser una persona muy interesada por el ecologismo  y haberse informado sobre temas como el cambio climático durante muchos años, este conocimiento no terminaba de plasmarse en una expresión musical. Por ello, buscó otro enfoque. Cuenta en las notas del disco que una parte de su labor como compositora incluye la elaboración de una especie de diarios en los que anota diferentes ideas que se le van ocurriendo con la intención de revisarlas posteriormente y, eventualmente, incorporarlas a futuras obras. Durante la creación de “On Behalf of Nature” probó a revisar todos sus viejos apuntes en busca de motivos que encajasen en lo que buscaba para el nuevo trabajo encontrando gran cantidad de ellos que le sirvieron, además, para crear muchos otros nuevos con los que dar forma a un disco verdaderamente inspirado en el que podemos encontrar la versión más completa de Meredith Monk puesto que combina su habitual expresión vocal, tan impresionante como siempre, con un renacido interés por la música instrumental cimentado en los años más recientes en los que ha escrito obras para orquesta, cuarteto de cuerda y varias formaciones instrumentales más que no había explorado en la misma medida en sus primeros años de carrera.

Como la mayor parte de su obra, “On Behalf of Nature” fue publicado en el sello ECM. Cuenta con la participación del Vocal Ensemble de la artista integrado por Sidney Chen, Ellen Fischer, Katie Geissinger, Bruce Ramaker y Allison Sniffin (quien también toca el piano, los teclados, el violín y la trompa). Junto a ellos escuchamos a Bodhan Hilash (maderas), John Hollenbeck (percusiones) y Laura Sherman (arpa).

Instante de una de las representaciones teatrales de "On Behalf of Nature"


“Dark / Light 1” - El disco comienza con una breve melodía de flauta “piccolo” que sirve de introducción para la aparición de la voz de Meredith monk acompañada de su grupo vocal y los clarinetes aprovechando las tesituras más graves del instrumento. Entramos entonces en una serie de juegos vocales polifónicos que se mezclan con la marimba y el vibráfono “preparados” al modo que John Cage postulaba para el piano. En la parte final escuchamos el violín de Allison Sniffin que pone el cierre a una pieza llena de misterio.

“High Realm” - Precisamente el violín y las percusiones monopolizan el comienzo de la siguiente pieza, una corta composición en la que las voces y el propio violín se confunden en una algarabía que prolonga la melodía que cerraba el tema anterior.

“Fractal Activity” - Percusión y voces en un bello contrapunto al que se suman poco a poco todos los cantantes son los protagonistas de una canción deliciosa en la que encontramos influencias de Steve Reich mezcladas con polifonía antigua. Una preciosidad de tema, sin duda.

“Environs 1” - Escuchamos aquí una de las pocas piezas estrictamente vocales. A base de repeticiones, Monk nos muestra una canción oscura que hace las veces de transición hacia el siguiente corte.

“Eon” - Contrastando con el anterior, tenemos aquí una composición completamente instrumental, marcada por el ritmo del vibráfono que ejecuta una melodía hipnótica ayudado en la segunda parte por los instrumentos de viento. Una pieza muy intensa que se encuentra entre las mejores del disco sin lugar a dudas.

“Duet with Shifting Ground” - Pese a su título, no nos encontramos ante un dúo en ningún caso ya que son tres voces las que comienzan a interactuar desde el principio de la composición. Lo hacen dibujando una serie de melodías intrigantes pero extraordinariamente bellas. Superada la primera parte del tema escuchamos al violín “pellizcado” durante unos instantes separando así dos de las partes de la composición. La segunda no es sino una revisión de la primera en la que aparecen las maderas como un elemento más que entra en el juego de las voces. Un último interludio de violín nos deja ante la recapitulación final del tema central.

“Environs 2” - Segunda transición vocal del disco, más breve aún que la anterior y que se construye a base de susurros combinados con una extraña percusión.

“Pavement Steps” - Si anteriormente hemos hecho mención a la influencia de Reich, tenemos que hacerlo aquí a la de Philip Glass, cuya presencia en el comienzo del tema es muy poderosa. Curiosamente no tarda en disolverse con la aparición de la propia Meredith Monk cantando en su inconfundible estilo un tema que bien podría haber formado parte de sus primeros trabajos.

“Evolution” - Las voces más graves del “vocal ensemble” de Monk repiten constantemente una especie de mantra sobre el que la propia artista canta (casi maúlla) una serie de fonemas aislados. Los efectos de percusión a cargo de John Hollenbeck son de gran importancia a la hora de construir un entorno en el que las voces puedan evolucionar convenientemente. Otro gran tema.

“Ritual Zone” - Es el turno de las percusiones ahora. Aparecen creando dos tipos de ritmos diferentes que se relevan el uno al otro sobre una profunda base vocal de gran fuerza emocional. Es una de las piezas más interesantes del disco por lo arriesgado del planteamiento pero también por su propia calidad.

“Water / Sky Rant” - Probablemente la pieza más completa del disco en el sentido en que nos ofrece la visión más amplia de Meredith Monk como artista. Al tratarse de la única vocalista que interviene en el tema (Allison Sniffin hace alguna voz adicional pero en un papel muy secundario), nos recuerda a la artista de trabajos como “Do You Be”, quizá nuestro disco preferido de los suyos. A la vez, en el apartado instrumental escuchamos elementos de su herencia minimalista que acompañan a la perfección a la extraordinaria voz de Meredith.

“Memory Zone” - En claro contraste con el tema anterior, tenemos aquí una pieza en la que las voces funcionan como un instrumento más y se integran con ellos para ofrecer una melodía muy inquietante que se cuenta entre lo mejor del disco.

“Environs 3” - Como ocurría con los dos “environs” anteriores, estamos ante una transición sin demasiado recorrido que nos deja frente al tramo final de la obra.

“Harvest” - Una larga sucesión de juegos vocales compone un tema en el que, conforme pasan los compases se van incorporando el resto de elementos comenzando por las percusiones y terminando en el piano tras cuya aparición nos encontramos en medio de una divertida danza de aire infantil que se convierte en el momento más abiertamente lúdico del disco.

“Dark / Light 2” - Llegados a este punto nos encontramos con tres revisiones de sendos temas del disco, concretamente de los tres primeros. En la que abre la serie se sustituye el papel de la flauta piccolo por el del clarinete y las voces del coro quedan reducidas a la de Katie Geissinger.

“High Realm Reprise” - Como su propio nombre indica, escuchamos aquí una versión reducida del segundo corte del disco, quizá menos bulliciosa y también mucho más breve.

“Fractal Mirror” - Algo similar ocurre con esta pieza vocal, reflejo de “Fractal Activity” aunque sin la participación de ningún instrumento aparte de la voz.

“Ringing” - Estructuras circulares se repiten tanto en el tema de las marimbas como en las voces y, más tarde en las maderas. Una preciosidad de tema sin ninguna duda y uno de nuestros favoritos de toda la obra.

“Spider Web Anthem” - El trabajo se cierra con un largo contrapunto en el que participan las voces de la propia Meredith Monk, Katie Geissinger y Allison Smith con el apoyo instrumental habitual en el resto del disco.




Conocimos a Meredith Monk hace muchos años a través de “Do You Be”, disco en el que se recogía una selección de piezas de de la artistas procedentes de distintos trabajos para el teatro y la ópera. En aquel momento, quizá por la instrumentación de muchas de las piezas, escritas para piano y voz, relacionamos su obra con la de Wim Mertens. Más tarde supimos que fue el compositor belga uno de los grandes responsables de la difusión de la obra de Meredith en Europa aunque su reconocimiento por aquí está aún lejos del de muchos de sus colegas.

La obra grabada de la artista no es demasiado extensa pero sí muy recomendable. Tampoco es, desde luego, nada convencional aunque creemos que si se le da una oportunidad termina por ser mucho más cercana de lo que parece. Por nuestra parte, seguiremos comentando sus discos en el blog por ser una de nuestras artistas favoritas.

 
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