sábado, 16 de junio de 2012

Jean Michel Jarre - Music for Supermarkets (1983)



En entradas anteriores hemos hablado de la revolución que supuso la llegada de los sintetizadores digitales, los samplers y toda esa parafernalia en la popularización (otros dirían vulgarización) de la música electrónica. Quedó clara nuestra opinión de que el hecho de poner las cosas más fáciles a los músicos no siempre redundó en mejores discos ni en trabajos más interesantes pero no ocurrió eso siempre, ni mucho menos.

Recientemente hemos tratado aquí la transición hacia lo digital de Jean Michel Jarre señalando cómo la nueve tecnología terminó por dar discos menos trabajados en lo sonoro que se sostenían por lo acertado de las melodías aunque habían perdido parte de la magia anterior. Como señalamos hace un momento, eso no siempre fue así. Por el contrario, el Jarre de 1980 hasta 1985 se comportó como un currante del sonido y en sus discos de ese periodo podemos encontrar buena parte de sus composiciones más arriesgadas y con un enfoque más alejado de la comercialidad de toda su carrera, en especial, en los años posteriores a su gira por China en 1981. Eran años en los que el músico pasaba mucho tiempo en el estudio experimentando con el Fairlight y las enormes posibilidades de manipulación del sonido que ofrecían los samplers. No está de más recordar que en su etapa formativa, Jarre estudió con Pierre Schaeffer, pionero de la llamada música concreta y que, dicho de forma muy resumida, consistía en hacer música con objetos y sonidos cotidianos, y no necesariamente con los intrumentos convencionales. Un invento como el sampler proporcionaba a los músicos la posibilidad de hacer, precisamente aquello que Schaeffer había imaginado con una facilidad extrema.

No es de extrañar entonces que Jarre, al igual que muchos otros músicos de la época, se viera fascinado por las posiblidades creativas del Fairlight y otros instrumentos similares. Si a esto unimos que se encontraba en un buen momento creativo y que su fama y prestigio eran grandes tras el sensacional disco en directo “The Concerts in China”, entenderemos mejor cómo se pudo permitir una de las mayores extravagancias de la que hay noticia en el mundillo discográfico. Es conocido el interés de Jarre por la pintura, de hecho, en muchas entrevistas ha citado como influencias principales de su carrera a artistas como Pierre Soulages o Picasso, en lugar de músicos como cabría suponer. En 1983 iba a celebrarse una exposición de jóvenes artistas en una galería parisina y Georges Orrimbe era uno de ellos. No hay muchos detalles de la gestación del proyecto pero el caso es que Jarre se comprometió a componer una música para la exposición que sonaría en la galería J.C. Riedel durante las semanas que duraba el evento. Parece ser que el tema de la exposición eran los supermercados y eso hizo que el músico se plantease una interesante comparación: Un cuadro o una escultura tienen la categoría de objetos artísticos únicos y sólo su poseedor los puede disfrutar. En cambio, la música está tratada como un objeto más de consumo, se vende en los supermercados y es un producto de usar y tirar. Estamos en los comienzos de la época del CD y la presencia de ese formato en grandes superficies empezaba a tener cierto peso entre los vinilos y las casi extinguidas hoy en día cintas magnetofónicas. La idea de Jarre era la de hacer un disco único, como si hablasemos de un un cuadro: una sóla copia que sería subastada y que sólo disfrutaría su comprador. Lo que parecía una locura terminó por salir adelante con el visto bueno de Francis Dreyfus. Jarre compuso y grabó el disco con los supermercados como tema del mismo y se preparó toda la parafernalia mediática del evento. Se grabaron las pistas del disco y el master. Ante notario, se procedió al prensado de la única copia (algunas fuentes señalan que fueron dos pero que la primera, defectuosa, fue desechada) y a la destrucción de los masters y las placas, cosa que se hizo ante los medios de comunicación en una maniobra publicitaria realmente audaz. El título escogido para el trabajo no podía ser otro que “Musique Pour Supermarche” o “Music for Supermarkets” que es como se le nombra habitualmente. Tras la destrucción del material, se procedió a la subasta pública de la única copia del disco y, posteriormente, a su emisión radiofónica por primera y única vez, a través de la RTL.



Instantanea que recoge el momento de la destrucción de las placas del disco.


Durante la retransmisión, Jarre explicaba la idea del disco y se mostraba satisfecho de la publicidad obtenida para los artistas de la exposición (todas las obras de la misma fueron adquiridas por el hotel en el que se celebró la subasta del disco). Él mismo fue el encargado de dar la señal de inicio de la reproducción del disco llamando a todos los oyentes a piratearlo quitandole importancia a este hecho ya que, en realidad, el disco era sólo un trozo de plástico con una portada. La música, que era lo importante, estaba a disposición de los oyentes en la retransmisión y en las grabaciones que cada uno hiciera de la misma.


Imagenes del interior del LP en el que a través de 12 polaroids se describe el proceso de creación del disco.


 


La identidad del comprador, así como la del poseedor actual del disco son objeto constante de especulaciones en los foros de aficionados. Jarre suele contar la historia de que el primer comprador fue una persona que, tras entrar en coma como consecuencia de un accidente de tráfico, despertó con la música de “Souvenir of China” de fondo y que quiso comprar el disco como homenaje al músico. Otras fuentes afirman que el afortunado pujador era el administrador del músico y que, por tanto, era Jarre el que se hizo con la copia por esta vía. La versión más aceptada señala que el comprador fue un particular y que unos años después cambió de manos, al menos una vez (otras fuentes cuentan hasta cuatro poseedores sucesivos del disco).


Sea como fuere, todo el asunto le sirvió a Jarre para entrar en el libro Guinness de los records y, de paso, para generar una gran publicidad, que nunca viene mal. La parte negativa del tema para los fans era que la oportunidad de “piratear” el disco tenía truco ya que Radio Luxemburgo sólo emitía en aquel momento en AM, es decir, en mono. Además, las malas lenguas afirman que la emisión fue convenientemente distorsionada para que la calidad del sonido no fuera la óptima. Por ello, las copias que han llegado hasta nuestros días del “Music for Supermarkets” tienen una calidad muy baja y sólo sirven para hacernos una pobre idea del sonido real del disco. Las copias que circulan por internet del disco suelen hacer referencia a los títulos de los cortes como “Music for Supermarkets” numerados del 1 al 8. No es posible saberlo con seguridad pero el tracklist al que damos más crédito sería el que vamos a utilizar en el comentario del disco tema por tema (si bien es cierto que circula una imagen en la red, supuestamente de la “galleta” de la cara B del LP en la que se pueden leer los títulos “Music for Supermarkets V, VI y VII”, no sabemos si es real o un montaje):

“Ouverture” – Comenzamos escuchando un gran alboroto con gente hablando entre el que poco a poco surge la melodía que va ganando en intensidad hasta hacerse con todo el espacio. El tema, que en un disco normal habría sido, probablemente, el primer single, esta basado en una potente sección rítimica de bajo y batería (un bajo que suena real, a pesar de no haber ningún bajista, en teoría, en la grabación) y una melodía machacona pero con encanto. No podemos evitar relacionarla con la parte final de “Magnetic Fields 1” o con “Orient Express”, temas de discos recientes con una estructura parecida.

“Supermarkets 1 (part 1)” – Tras un sonido de carritos de supermercados entra una melodía intrascendente, a modo de sintonía de aviso, como las que se utilizan en las grandes superficies para introducir alguna llamada publicitaria, pero lejos de resultar un tema presindible, los tratamientos sonoros de fondo y algunos elementos adicionales nos ponen en antecedentes de lo que podríamos oir más adelante en trabajos como “Zoolook”.

“Supermarkets 1 (part 2)” – El siguiente corte es un viejo conocido para el aficionado de Jarre puesto que fue recuperado como parte de “Fifth Rendez-Vous” en el disco que comentamos recientemente. Evidentemente, lo de la destrucción de los “masters” del disco no dejaba de ser un farol puesto que en ningún momento se hacía referencia a las pistas originales del disco. Por si quedaba alguna duda, este corte y otros que vendrán a continuación, demuestran que hay una puerta abierta para la publicación de “Music for Supermarkets” en un futuro (algo que creemos improbable de todos modos pero que podría suceder).

“Supermarkets 1 (part 3)” – El segmento final de “Supermarkets 1” comienza envuelto en una algarabía indescifrable entre la que distinguimos una melodía casi burlesca en la tradición de anteriores composiciones de Jarre como las que cerraban los discos “Equinoxe” o “Magnetic Fields”.

“Supermarkets 2” – Se trata de otro de esos fragmentos del disco que Jarre utilizó posteriormente, en este caso bajo el título de “Blah Blah Café” en el disco “Zoolook”. Con uno u otro título, estamos ante uno de los temas más originales de Jarre en estos años.


“Supermarkets 3” – Desde un punto de vista musical, este corte es de lo más interesante del disco, lleno de capas y capas de música que se van superponiendo unas sobre otras hasta conseguir un ambiente realmente sensacional. Podríamos considerarlo como una prolongación del corte titulado “Laser Harp” del reciente doble en directo “The Concerts in China” y es que creemos muy probable que la grabación pertenezca a las mismas sesiones.

“Supermarkets 4” – Sin recuperarnos aún del intenso corte anterior entramos en otro de los fragmentos recuperados en “Zoolook”, concretamente en la segunda parte de “Diva” en la que se añadió la inconfundible aportación vocal de Laurie Anderson. Si prescindimos de esa diferencia, el resto del tema es prácticamente el mismo con muy pequeñas variaciones.

“Supermarkets 5” – El cierre del disco lo pone otra composición de corte vanguardista, introducida por sonidos ambientales que también aparecieron en determinados momentos de “Zoolook”. La melodía principal es realmente simple pero efectiva y los sonidos utilizados para acompañarla son similares a los que aparecieron en “Ethnicolor II” unos meses después en el tantas veces citado “Zoolook”.


De nuevo, procedentes del interior del LP, dos fotos del proceso de grabación.

Es pura especulación pero creemos que en esta primera mitad de los años ochenta, Jarre trabajaba con cierta constancia componiendo y grabando cosas sin pensar en que iban a ir a un disco o a un concierto concreto. Así encontramos material con grandes semejanzas estilísticas y sonoras en discos muy diferentes de este mismo periodo. Según iban surgiendo necesidades en un sentido o en otro, iba tirando de todo ese material (“Orient Express” o “Laser Harp” para la gira China, las composiciones del “Music for Supermarkets” para la exposición de los pintores etc.) Cuando tocaba publicar un disco, era hora de reunir parte de ese material, llevarlo a EE.UU. y grabar las partes restantes con Laurie Anderson, Adrian Belew o Marcus Miller y así lanzar “Zoolook”. Jarre tenía música suficiente para utilizarla en cualquier proyecto que surgiera. Algo cambió en su forma de trabajar tras esos años y pasamos a lo narrado en entradas anteriores con “Rendez-Vous” (ante la premura de un concierto y la necesidad de lanzar un disco, se recurre a material de muchos años atrás) o con “Revolutions” (con la utilización casi exclusiva de presets de fábrica de los sintetizadores sin apenas trabajo sonoro). “Music for Supermarkets” se convierte en un disco muy importante en este contexto. Para muchos, es el eslabón perdido que explica la tremenda evolución de Jarre entre “Magnetic Fields” y “Zoolook”. Siguiendo un orden cronológico de aparición de los discos, era lógico pensar así y nosotros también eramos de esa opinión. Con el paso del tiempo creemos que casi toda la producción de Jarre en estos años procede de un mismo periodo y sencillamente fue “agrupada” con criterios estéticos en discos distintos según la necesidad del momento sin que necesariamente hubiera sido compuesta en ese orden.

Como podreis entender, no dejamos en esta ocasión ningún enlace en el que comprar el disco original (si teneis alguno, soy el primer interesado). En cualquier caso, el precio que alcanzó en 1983 fue de 69.000 francos, el equivalente a unos 16.000€ de hoy en día. No creemos que el propietario estuviera dispuesto a venderlo por esa cantidad, ni mucho menos (de hecho, creemos que más de un coleccionista pagaría ese precio con gusto por el disco). Como decíamos antes, hay montones de copias del disco disponibles en la red, todas ellas de baja calidad. Para haceros una idea del contenido del LP os enlazamos un video con la retransmisión radifónica del mismo:




Y una pequeña entrevista de 1997 en la que Jarre habla del proyecto.






3 comentarios:

  1. Me asombra de este disco el hecho de que Jarre no resolvió la papeleta con cualquier música medianamente buena, sino que es uno de sus mejores álbumes. Quizá cortito de más, pero bueno.

    Por cierto, supongo que estás al tanto, pero hay en YouTube una versión regrabada, un "remake" (supongo que realizado por fans) nada desdeñable. Imitar el sonido Jarre es imposible, pero hay momentos en que casi parece un remaster auténtico del original, e incluso en sus puntos bajos es meritorio. Te pongo el enlace:

    http://www.youtube.com/watch?v=BWxpQHiL998

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    1. Sí, conocía esa versión y es meritoria, sin duda. Hay varias partes concretas que tienen también su cover en internet pero, como bien dices, el sonido de Jarre es muy difícil de emular.

      Un saludo.

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  2. felicidades por la reseña, como siempre fantastica y muy completa, no conocia de nada este album, lastima que solo se e ditara una copia.

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